Talleres de Remedios de Escalada cumplió 120 años el 1 de junio de 2026. La fecha permite revisar una historia que incluye partidos y ascensos, pero también espacios de encuentro, prácticas deportivas y tareas sostenidas por sus socios. Para el barrio, leer esa trayectoria exige reunir documentos de distintas épocas y evitar que una fotografía del pasado se convierta, sin comprobación, en una descripción del presente.
El recordatorio publicado por el Concejo Deliberante de Lanús ubicó el origen en la unión de General Paz y Los Talleres, bajo la denominación Talleres United Football Club. Mencionó a Jorge Rezzoagli como primer presidente y vinculó los colores rojo y blanco con Alumni. También destacó a Ángel Bossio y la campaña de 1930, finalizada en el quinto puesto.
El aniversario constituye un hecho documentado. No permite inferir resultados actuales, posiciones de campeonato ni balances económicos de la institución. Este recorrido se concentra en su historia social y deportiva, mediante fuentes que indican con claridad desde qué momento hablan.
Un nombre ligado al trabajo y al territorio
La ficha institucional de Copa Argentina confirma el 1 de junio de 1906 como fecha de creación y Remedios de Escalada como origen. Señala la influencia de habitantes británicos que trabajaban en el ferrocarril y reconoce trece participaciones del club en la Primera División. También registra su actuación destacada en la duodécima edición del torneo federal.
Un nombre, una camiseta y un lugar forman una primera identificación. Sin embargo, una institución necesita convertir esa identificación en vida cotidiana: sostener un espacio, organizar actividades, reunir personas y transmitir reglas de participación. El interés de la historia de Talleres está también en observar cómo esa tarea fue tomando formas diferentes a lo largo del tiempo.
Para quien conserva recuerdos familiares, los documentos sirven como puntos de apoyo. Una entrada antigua, una credencial o una foto pueden vincularse con una fecha comprobable. La memoria personal agrega una experiencia singular, pero conviene distinguirla de un dato general: haber concurrido a un baile no permite establecer cuántas personas asistieron o cómo se financió.
Cuando el club era también una salida
Una investigación de Mariano Gruschetsky y Laura Perez, de la UNLa, estudió esa dimensión. La ponencia presentada en 2013 y preservada por la Universidad Nacional de La Plata analiza la diversificación de actividades desde la década de 1930 y la importancia social alcanzada en los años sesenta y setenta.
Los autores trabajaron con entrevistas, memorias, balances y publicaciones periodísticas. Destacaron los bailes de carnaval como parte de la sociabilidad urbana y revisaron críticamente los recuerdos: una posición privilegiada en la memoria de un entrevistado debía contrastarse con registros escritos. Esa precaución es especialmente útil cuando una institución acumula relatos transmitidos entre generaciones.
Mirar el club desde una fiesta o una pileta no le quita importancia al fútbol. Permite preguntar quiénes participaban además de quienes seguían al primer equipo. La historia deportiva se amplía cuando incluye usos del espacio, relaciones entre vecinos y formas de pasar el tiempo juntos, sin convertir cada recuerdo en una postal idealizada.
Recuperación institucional y relatos de pertenencia
En una entrevista de Radio Gráfica de agosto de 2019, Ariel Capelletti, vinculado a prensa e historia del club, describió el proceso de recuperación después de la quiebra. Atribuyó un papel central a los socios y habló de obras, actividades y pertenencia. Sus referencias a cantidad de asociados y condiciones deportivas corresponden a aquella entrevista, no a una medición de 2026.
Capelletti también recordó a Juan Nelusco Perinetti como una figura que reunió participación fundacional, trayectoria futbolística y responsabilidades dirigenciales. En su relato, la inauguración del natatorio en 1943 mostraba esa combinación de vida deportiva e institucional. La entrevista permite conocer cómo un integrante del club narra su historia, con atribución explícita y fecha.
Ese material abre otra pregunta: quién conserva las huellas de una institución. Los resultados suelen quedar en tablas; otras experiencias dependen de archivos, fotografías, actas y testimonios. Cuando se pierde la información sobre quién tomó una imagen o cuándo ocurrió una escena, también se vuelve más difícil compartirla con precisión.
Del ascenso al crecimiento social
Entre los hitos que Capelletti reconstruyó en Radio Gráfica aparece el ascenso de 1924, obtenido frente a San Telmo en el Gasómetro. Su relato vincula el triunfo con el regreso a Escalada y una celebración que quedó asentada en las actas del club. El episodio conecta la competencia futbolística con una experiencia colectiva del barrio, una relación que también aparece en los estudios sobre su vida social.
La ponencia de Gruschetsky y Perez sigue otra escala temporal: examina cómo la ampliación de prácticas recreativas modificó el lugar de Talleres en la sociabilidad local. Sus fuentes incluyen balances institucionales junto con entrevistas, una combinación que permite estudiar tanto las actividades organizadas como su recuerdo. En el año del 120 aniversario, esos registros ofrecen una historia más amplia que una sucesión de resultados: muestran a una asociación que fue transformando sus usos y sus vínculos con Remedios de Escalada.


