Un viaje teatral puede organizarse alrededor de estaciones que no aparecen en un mapa. Mítico Tren Argento utiliza esa idea para reunir personajes, relatos y preguntas sobre la identidad. Su inclusión en la agenda de la Universidad Nacional de Lanús durante septiembre permite acercarse a una propuesta que dialoga con la filosofía de Rodolfo Kusch y con formas de memoria popular.

La convocatoria de AUNO archivada por la UNLa el 24 de septiembre anunció una presentación ese día, a las 19, en la Sala 1 del edificio Scalabrini Ortiz, a la gorra. Describió una combinación de teatro, música en vivo, poesía y narrativas populares, con referencias al Chacho Peñaloza, Juan Moreira y el tango Mishio.

Esa fecha ya pasó. La documentación consultada permite explicar el proyecto y su convocatoria, pero no reconstruir cómo transcurrió la función, cuántas personas asistieron o qué reacción tuvo el público. Tampoco habilita a anunciar una nueva presentación. El interés de este recorrido está en conocer las preguntas y los procedimientos que sus creadores plantean.

Un recorrido armado por estaciones

La presentación publicada por Periódico VAS en abril describió cuatro tramos: Peñaloza, Moreira, Enrique Santos y Presente. La obra pasa por el mundo del caudillo, el gaucho perseguido, el arrabal y una llegada al tiempo actual. No propone una cronología escolar, sino una composición de relatos y símbolos.

La misma publicación atribuyó la dramaturgia a Paco Redondo y Gabriel Moscovici y vinculó el impulso del proyecto con la comunidad Cultura Yuyos. Las máscaras, el vestuario y los objetos participan de ese universo escénico. El modo de nombrar las estaciones ya sugiere una tarea para el espectador: relacionar referencias de épocas distintas y pensar qué cambia cuando se las observa juntas.

Como lectura posible, el formato de viaje permite entrar por distintos puntos. Alguien puede reconocer primero una referencia del tango; otra persona, una figura de la historia. Ese reconocimiento no tiene por qué cerrar el sentido de la escena. Puede funcionar como comienzo de una pregunta acerca de qué memorias circulan y cuáles necesitan ser explicadas.

La voz de quienes construyen la propuesta

En una entrevista de junio realizada por Mariane Pécora para VAS, Redondo, Moscovici y Silvia López explicaron su intención de involucrar al público y trabajar sobre relatos desplazados. La nota identifica a López con la producción y las dinámicas lúdicas, a Redondo con la dirección escénica y a Moscovici con la dramaturgia y producción ejecutiva.

Sus intervenciones presentan la obra como una práctica que busca suscitar preguntas, no solamente transmitir una explicación ya resuelta. También distinguen la máscara como recurso expresivo: una figura escénica puede condensar una experiencia o un conflicto sin representar de manera literal a una persona. Esas son posiciones de los entrevistados, no conclusiones de una observación presencial de Lanús x Lanús.

Para acercarse a ese lenguaje conviene separar tres niveles: el acontecimiento histórico aludido, la interpretación que hace la obra y la experiencia particular del espectador. Una escena puede usar humor, exageración o símbolos. Comprobar un dato histórico y discutir la eficacia de una decisión teatral son tareas relacionadas, pero diferentes.

Un pensamiento con antecedentes en la universidad

La relación de la UNLa con Kusch tiene otros registros. En noviembre de 2024, la institución difundió las XII Jornadas del Pensamiento de Rodolfo Kusch, organizadas por su Doctorado en Filosofía y el CEIL Manuel Ugarte junto con el Programa de Pensamiento Americano de la UNTREF. La convocatoria incluyó ponencias, talleres, simposios y paneles.

Ese antecedente permite ubicar la propuesta teatral dentro de una conversación universitaria más amplia, sin suponer que todos esos espacios compartan una única interpretación. Un autor puede ser leído desde la filosofía, el arte, la investigación o una práctica comunitaria. Cada aproximación formula sus preguntas y debe hacerse responsable de lo que afirma.

La entrevista de VAS identifica también al Opa, interpretado por Gabriel Moscovici, como personaje que conduce el viaje. La itinerancia y ese hilo dramático permiten reunir escenas de distintos momentos sin reproducir un trayecto ferroviario real. Los creadores describen la participación mediante juegos y dinámicas compartidas; la figura del pasajero forma parte de esa concepción teatral y de su búsqueda de contacto con los asistentes.

Cómo seguir el recorrido sin anticipar una experiencia

Para quien quiera aproximarse al proyecto, los materiales publicados ofrecen dos caminos: leer la presentación general y escuchar las explicaciones atribuidas a su equipo. Conviene distinguir una sinopsis de una reseña crítica. La primera expone lo que se propone; la segunda requiere haber observado una realización concreta y fundamentar una valoración.

Otra posibilidad es llevar preguntas propias: qué imágenes despierta cada estación, cómo se enlaza el pasado con el presente y qué lugar se reserva a quien mira. Las respuestas no deben darse por sabidas antes de la experiencia. La documentación sobre Mítico Tren Argento abre esa conversación en el ámbito de Lanús; las futuras funciones, si se anuncian, deberán consultarse en la programación vigente de sus organizadores.

Si una nueva convocatoria circula por redes, conviene comprobar que indique año, sede y organizador. La imagen de un afiche antiguo puede seguir compartiéndose después de una función y no constituye, por sí misma, una nueva invitación.

La convocatoria publicada por AUNO el 24 de septiembre de 2026 situó la propuesta en la Sala 1 del edificio Scalabrini Ortiz y atribuyó la organización a la Asociación de Graduadxs de la UNLa. También mencionó la participación de Nahuel Arrieta y el cruce de teatro, música y poesía popular. Es información del anuncio: no acredita por sí sola la realización de la función ni una evaluación del espectáculo.