En Remedios de Escalada, Abremate propone acercarse a la ciencia a través de la experiencia: observar, probar y conversar sobre lo que sucede. El centro interactivo de la Universidad Nacional de Lanús funciona en avenida Hipólito Yrigoyen 5682 y forma parte de la relación entre la universidad y la comunidad. Su historia permite conocer otra transformación del paisaje ferroviario de la localidad, esta vez vinculada con la educación científica.

La presentación institucional de Abremate describe una propuesta que combina física, química, biología e historia. Los dispositivos de la muestra buscan que los visitantes participen y relacionen los fenómenos con los contextos en los que se desarrollaron los conocimientos. Esa combinación distingue al centro dentro de las posibilidades educativas cercanas al barrio.

Una invitación a poner las manos

El proyecto abrió en 2001. En una entrevista de Educ.ar realizada en 2005, Carlos Petignat, entonces director, explicaba que la propuesta había surgido de un grupo interesado en acercar la ciencia a más personas. La UNLa ofreció el ámbito para convertir aquella idea en un centro abierto a visitantes.

El artículo de Verónica Castro describía dispositivos para experimentar con la luz y con planos inclinados. Había que hacer algo para ponerlos en funcionamiento: la observación se acompañaba con una acción. Esa participación ofrecía una manera de acercarse a preguntas que, presentadas solamente como una fórmula, podían resultar lejanas.

Petignat también marcaba una diferencia importante: despertar interés no equivale automáticamente a comprender. El juego era una entrada al aprendizaje, que después requería preguntas, explicaciones y relaciones entre conceptos. La conversación con docentes y guías formaba parte de esa tarea. Interactuar significaba vincularse con objetos y con otras personas, más allá de utilizar una pantalla.

La ciencia dentro de su tiempo

La muestra de Abremate propone recorridos por distintas épocas, desde las civilizaciones antiguas hasta el presente. El enfoque ayuda a situar las ideas científicas junto con las necesidades, los instrumentos y las maneras de vivir de cada sociedad. El conocimiento aparece así como una actividad humana que fue cambiando.

Para quien visita el centro con una escuela, esa perspectiva permite reunir preguntas de distintas materias. Un instrumento puede abrir una conversación sobre su funcionamiento, los materiales con los que se construye y el momento histórico en que fue utilizado. La experiencia ofrece un punto de partida compartido para continuar el trabajo en clase.

Un predio ferroviario con otra función

La ubicación forma parte de la historia de Escalada. El informe de evaluación externa de la CONEAU explica la incorporación de parcelas ferroviarias a la universidad y sitúa a Abremate en el terreno sobre Hipólito Yrigoyen, separado del campus principal por las vías.

El documento registra un centro pensado para conectar a la universidad con su entorno. En la etapa evaluada, la muestra guiada tenía 65 módulos y había recibido casi dieciséis mil visitantes durante 2011. Es una referencia histórica de su alcance, no una cifra de asistencia actual.

La evaluación también describía un taller para construir y diseñar dispositivos y propuestas itinerantes destinadas a escuelas. Detrás de una muestra interactiva había trabajo técnico y educativo: preparar objetos que pudieran usarse, explicar lo que permitían observar y adaptar la experiencia a distintos públicos.

En una localidad marcada por los talleres y por el ferrocarril, esa transformación suma otra forma de reconocer el pasado del lugar. Parte de los espacios que cambiaron de uso se integró a una institución universitaria, y uno de sus destinos fue recibir a personas que se acercaban a experimentar con la ciencia.

Preparar una visita escolar

La relación con las escuelas continúa en las comunicaciones de la universidad. En marzo de 2026, la UNLa publicó una convocatoria para reservar visitas guiadas dirigida a instituciones educativas y contingentes. Aquella apertura correspondía a marzo, abril y mayo: sirve como antecedente del funcionamiento de las reservas, pero no confirma cupos para octubre.

Antes de organizar una salida, conviene consultar la disponibilidad para la fecha elegida, la cantidad de participantes y las condiciones de la actividad. La reserva previa permite coordinar con el centro y evitar que un grupo llegue sin tener una visita acordada. El destino es Abremate, sobre Yrigoyen, y no la entrada del campus en avenida 29 de Septiembre.

La ficha institucional publica el teléfono general 011 5533-5600 y los internos 6108, 6115 y 6130; la convocatoria de marzo indicaba el interno 6109 para sus reservas. Como se trata de canales asociados a comunicaciones diferentes, lo más práctico es consultar al centro y confirmar cuál atiende la actividad buscada.

Una puerta cercana a la universidad

Abremate pertenece a la UNLa, una universidad nacional, y está en Remedios de Escalada, partido de Lanús. Esa precisión ayuda a ubicar tanto el lugar como a la institución responsable. La propuesta reúne una historia local de reutilización del patrimonio ferroviario con una pregunta que sigue vigente: cómo hacer que más personas puedan acercarse al conocimiento científico.

Para el barrio, su valor está en esa posibilidad de encuentro. Una visita puede comenzar con algo tan sencillo como probar un dispositivo y observar qué cambia. Las preguntas que aparecen después conectan la experiencia con la escuela, la vida cotidiana y la curiosidad por entender el mundo.