En Remedios de Escalada, la historia del ferrocarril también se puede leer en las casas. El barrio Las Colonias conserva la huella de una forma de vivir ligada al trabajo en los talleres: viviendas pensadas como conjunto, cercanía entre hogar y empleo y un paisaje que quedó integrado a la identidad de la localidad.

Conocer ese origen permite mirar el barrio con más atención. Su interés va más allá de una fachada atractiva o de una construcción antigua. Las casas permiten preguntarse cómo se organizaba la vida cotidiana alrededor del tren y qué lugar tienen hoy esos espacios dentro de una ciudad que siguió creciendo.

Las viviendas de una comunidad ferroviaria

En un artículo de Viento Sur, la revista de la UNLa, Omar Dalponte recupera el trabajo del Centro de Estudios Históricos de Remedios de Escalada Este. Allí se describe el conjunto de 87 casas inauguradas en 1908 y se atribuye su diseño a los arquitectos Paul Bel Chambers y Louis Newbery Thomas.

Había unidades de dos, tres y cuatro ambientes. El texto señala que las viviendas de cada tipo compartían superficies y que los terrenos tenían dimensiones iguales. Esa organización ayuda a reconocer una planificación común, en lugar de una suma de casas levantadas sin relación entre sí.

El ferrocarril explica el contexto de esa construcción. Los talleres necesitaban trabajadores y el asentamiento de familias añadió una vida residencial alrededor de la actividad industrial. Así, la historia de Escalada no quedó únicamente en las vías, las máquinas o los galpones: también se hizo lugar en las habitaciones, los patios y las calles.

Un barrio reconocido por su valor histórico

La Provincia declaró Las Colonias lugar de conservación del patrimonio histórico mediante la Ley 11.220, promulgada en 1992. La denominación pone el acento en el barrio como conjunto. Su interés no depende exclusivamente de una vivienda destacada, sino de la relación entre construcciones y del paisaje que forman.

Para un vecino, esa idea puede traducirse de manera simple: conservar una casa tiene valor, y también lo tiene mantener las características que permiten reconocer el lugar. Las alturas, los espacios libres y la continuidad de las fachadas forman parte de una experiencia que se percibe al recorrer una calle.

El reconocimiento provincial no convierte las viviendas en un museo abierto. Siguen siendo espacios que deben mirarse con respeto por la privacidad. Una recorrida desde la vía pública permite apreciar el entorno sin ingresar en propiedades ni suponer que existen visitas habilitadas a sus interiores.

La memoria del trabajo en el paisaje

Los fundamentos de la ley recuerdan que, en 1987, un convenio entre ICOMOS Argentina, el Municipio y la Sociedad de Arquitectos de Lanús impulsó acciones de recuperación y puesta en valor. El texto relaciona el barrio con los talleres, depósitos y estación dentro de un patrimonio industrial compartido.

La expresión patrimonio industrial abarca mucho más que maquinaria antigua. En este caso, permite unir producción, transporte y vida doméstica. El lugar de trabajo y el lugar donde vivían las familias formaban parte de una misma transformación del territorio. Mirarlos juntos ayuda a entender por qué las viviendas tienen interés histórico.

Los fundamentos también vinculan el cuidado del patrimonio con la calidad de vida y la identidad de sus habitantes. Es una perspectiva útil: preservar un barrio no debería separarse de las necesidades de quienes lo habitan. El pasado se conserva mejor cuando puede convivir con una vida cotidiana digna.

Cómo acompañar los cambios de la ciudad

Una investigación de Silvia Bruzzo y María Cristina Senlle, de la Universidad Católica de La Plata, estudió Las Colonias desde la arquitectura y la planificación urbana. Su propuesta buscó equilibrar la conservación del carácter del barrio con las demandas de una ciudad en crecimiento.

Las autoras describieron tensiones entre el conjunto histórico y las transformaciones de su entorno. El trabajo no plantea que la vida deba quedar detenida en una fecha. Propone pensar cómo incorporar cambios sin perder los rasgos que hacen reconocible al lugar. Se trata de una investigación y de una propuesta de intervención, no de una obra que esta nota dé por realizada.

Ese enfoque permite llevar la conversación a preguntas cercanas: cómo mejorar una vivienda, cómo cuidar una calle y cómo integrar nuevas necesidades sin borrar la memoria del conjunto. Son asuntos que requieren escuchar a residentes y especialistas, además de considerar las responsabilidades públicas de preservación.

Mirar Escalada desde sus casas

Las Colonias ofrece un complemento a los recorridos centrados en locomotoras y talleres. Acá la atención se dirige a la escala doméstica: puertas, ventanas y espacios compartidos que ayudan a imaginar la relación entre una actividad económica y el desarrollo de una comunidad. La diferencia enriquece la mirada sobre la misma localidad.

Una fotografía familiar del frente de una casa, si conserva fecha y contexto, puede convertirse en una buena forma de conversar sobre los cambios del barrio. Compararla con el presente permite reconocer continuidades sin idealizar todas las condiciones del pasado. La memoria se construye también a partir de esas observaciones pequeñas.

En Escalada, el legado ferroviario sigue ofreciendo preguntas para el presente. Las Colonias recuerda que detrás de los grandes talleres hubo hogares y que la historia del trabajo también forma parte de la historia de nuestras calles.