El Cine Universitario Tita Merello, en la Universidad Nacional de Lanús, funciona como un punto de encuentro entre películas, formación audiovisual y públicos del distrito. Está en el predio de 29 de Septiembre 3901, en Remedios de Escalada, y su programación reciente permite reconocer varias puertas de entrada: producciones nacionales, trabajos de estudiantes y propuestas para compartir en familia.

Mirar ese recorrido ayuda a entender qué aporta la sala a la vida cultural local. No se trata de anunciar que siguen vigentes funciones que ya pasaron, sino de reconocer una actividad sostenida y sus diferentes destinatarios. Las convocatorias de la universidad muestran que una misma pantalla puede reunir estrenos, ejercicios de formación y conversaciones sobre cómo se hacen las películas.

Una pantalla para quienes aprenden a filmar

El ciclo Audiovisión Proyecta tuvo una convocatoria para el 9 de abril de 2026, de 17 a 19, con entrada gratuita. La propuesta reunió trabajos de estudiantes y graduados de la Licenciatura en Audiovisión, la Escuelita Audiovisual y la Diplomatura en Postproducción Audiovisual que se desarrolla con el municipio de Almirante Brown.

Ese último vínculo merece conservar su identificación territorial: la sala está en Lanús, mientras la diplomatura mencionada corresponde a una articulación con otro municipio. La diferencia no debilita el carácter local del espacio. Por el contrario, muestra cómo una institución asentada en Escalada puede recibir producciones de una red educativa más amplia sin borrar sus procedencias.

Para una obra realizada durante la formación, el paso a una sala cambia la relación con el público. La pantalla reúne espectadores que no necesariamente participaron del proceso de trabajo y permite que una producción circule fuera del aula. Esa es una función distinta de la exhibición comercial y explica por qué el cine universitario también importa como lugar de aprendizaje.

Cine argentino y encuentros con realizadores

La relación con la producción nacional aparece en convocatorias de diferentes años. En octubre de 2024, la universidad anunció una jornada con La odisea de los giles e Italpark. La primera película fue dirigida por Sebastián Borensztein; la segunda, por Juan Carlos Domínguez, cuya participación en una charla estaba prevista en la actividad. La propuesta se vinculaba con RECAM y el INCAA.

El dato interesa por el formato: una función puede estar acompañada por una conversación con alguien que intervino en la obra. En ese caso, la experiencia no termina con los créditos. Se abre la posibilidad de preguntar por decisiones de realización, por la construcción de una historia o por los materiales que hicieron posible una película.

La convocatoria es un antecedente fechado, no una cartelera disponible hoy. Conservar esa distinción evita un problema frecuente al buscar actividades por internet: llegar a una publicación antigua y tomar su horario como una invitación actual. El archivo sirve para conocer el perfil de una sala; la agenda vigente debe consultarse por separado.

Miradas, festivales y cambios de programación

En marzo de 2025, el ciclo 8M: Miradas Plurales incluyó A través de la tierra, de Malena Bystrowicz y Loreley Unamuno, y una jornada de cortometrajes con diálogo con realizadoras. La elección de obras y el espacio de intercambio conectaron la exhibición con preguntas sobre experiencias, desplazamientos y formas de representar historias.

En septiembre de 2026, la programación del Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires volvió a ubicar al Tita Merello dentro de una red de salas. La página oficial incluye una advertencia de suspensión para la función del martes 8. Ese aviso forma parte de la información y no debe omitirse al reconstruir la agenda: una actividad anunciada no prueba, por sí misma, que se haya realizado.

La diversidad de ciclos permite pensar la sala más allá de una única temática. También exige prestar atención a las condiciones de cada encuentro. Una entrada gratuita en determinada convocatoria no garantiza que todas las actividades futuras tengan el mismo sistema de acceso, y una hora publicada meses atrás no constituye un horario habitual.

Una salida cultural en Escalada

La universidad también convocó a una función para disfrutar en familia el 22 de julio de 2026, durante las vacaciones de invierno. La actividad involucró a las secretarías de Cultura y de Cooperación y al Consejo Social. Es otra muestra de los públicos que puede reunir el espacio: no solamente estudiantes de carreras audiovisuales o espectadores habituales de festivales.

Para vecinos de Lanús, la ubicación en Remedios de Escalada ofrece una referencia concreta al planificar una visita. Antes de trasladarse, conviene comprobar fecha, horario, modalidad de entrada y eventuales cambios en la convocatoria específica. La dirección de la universidad permite identificar el predio; la información de cada actividad completa los datos necesarios para llegar a la función correcta.

El valor del Tita Merello está en esa convivencia de usos: exhibir, conversar y acercar producciones a públicos distintos. Su historia reciente ofrece motivos para seguir la programación sin convertir el archivo en una agenda ficticia. Una sala universitaria sostiene cultura local cuando sus propuestas pueden encontrarse, entenderse y disfrutarse con información precisa.